domingo, 15 de junio de 2008

Coffee tales

Me encantaba el café de aquel bar, aromático, cremoso, fuerte pero suave a la vez. Durante los años en que trabajé en la embajada acudí fecuentemente, buscando su café, para ojear los periódicos por las mañanas, muy temprano.
Fue uno de esos días cuando reparé en aquella pareja; ella era la viva imagen de una de esas actrices que ya no existen, alta y con estilo...¿cómo lo llaman los anglosajones? Ah, sí, charming. Él muy delgado, fumador incansable, vestido casi siempre de negro a juego con sus gafas de pasta.
Aquel día no me atraía demasiado la prensa, una migraña reincidente, y jugueteaba con el sobre de azucar perdido en mis pensamientos. Oí una carcajada. Sincera, enorme, con alma de niña de cinco años y cuerpo de una mujer de unos 30. El camarero y yo nos giramos curiosos y la ví; se tapaba la boca con una mano y su mirada decía "perdón, lo siento".
No hay nada que perdonar, pensé. Ojalá escuchara más a menudo una risa como aquella.
En ese instante él comenzó a recriminarla cariñosamente entre risas y no pude dejar de escucharles.
- ¡Laura, no tiene gracia!
- Tú también te estás riendo.
- Sí, pero no tiene gracia.
La conversación continuó entre risas aunque no oía bien. Hablaban del último ligue de él para regocijo de ella. Más allá de la conversación, sin demasiado interés, me quedé absolutamente prendado de cómo ella le miraba. Sus ojos le acariciaban, confortaban, animaban, bacilaban y reñían a cada momento, reaccionando ante su relato, a la vez que sujetaba una taza humeante y enorme de café con leche. A sus mirada acompañaba de cuando en cuando una voz que casi nunca usaba, limitándose a escuchar y reir casi siempre.
Después de aquel día coincidí con ellos apenas dos o tres veces más. En todas ellas se repitió la escena, en todas dejé de leer y les escuché, miré y envidié. Y todavía hoy les envidio. ¿Seguirán siendo los dos mejores amigos del mundo?
Seguro que sí, ya lo creo que sí.
Dedicado a la otra.
(Fragmento del libro "¡Que sea la última vez que te dejas el gato fuera!" publicado en MNB).

3 comentarios:

Elena dijo...

Uno de los primeros textos que te leí, hace mil o dos mil años...

Adnama dijo...

Hola,
Vengo del blog de Edu.

Precioso post para "la otra"...me encantó eso de que sus ojos le acariciaban...que delicia que alguien pueda descubrir que estas mirando queriendo acariciar a quien miras.
Un beso.

Cariátides dijo...

Tengo la suerte de tener un amigo y coprotagonizar escenas como las que se narran. Tengo la suerte de estar en su vida y no pasar de moda. Tengo la suerte que me habla como se habla a él mismo. Tengo la suerte de habernos conocidos tan al milímetro que hay muchas veces que no hace falta hablar para reirnos. Y, si río de verdad, se me oye de lejos...Me sentí reflejada. Por cierto, el café de ese bar es muy bueno.

Un saludo.